lunes, 5 de marzo de 2012

Plan de Acción para Jóvenes

La crisis global y sistémica del capitalismo en la que todavía estamos inmersos, está teniendo dos graves consecuencias para las personas, que son la precariedad y el desempleo.

En Europa hay 23 millones de personas en desempleo, de las cuales 5 millones se encuentran en España, pero el número de desempleados en toda Europa, lejos de reducirse sigue aumentando.



Entendemos que más que una estrategia prematura de ‘reducción del déficit’ es necesaria una estrategia de entrada  para el crecimiento, las inversiones y el empleo, ya que la única manera de disminuir a medio plazo el déficit y la deuda pública es asegurar una recuperación inmediata y vigorosa de la economía y el empleo.
Manifestamos nuestro rechazo a las decisiones y orientaciones que, en materia de política económica y social, están adoptando las instituciones de la Unión Europea (UE) y por ende el Gobierno español, como instrumentos de gobierno económico, que se basan tanto en algunos de sus contenidos principales, como en las grandes omisiones que muestran.

Es reseñable de manera particularizada, la ausencia de medidas que pueden ayudar efectivamente al crecimiento
económico y a la creación de empleo. Por el contrario, los nuevos ajustes presupuestarios y la presión a la baja de
los salarios, que se derivarían de la aplicación de algunas de las propuestas que contienen, volverían a incidir
negativamente en la demanda interna europea, añadiendo así nuevos obstáculos a la recuperación del crecimiento
de la economía y del empleo. La mejora de la productividad y la competitividad que se pretende, especialmente para
los países que consideran periféricos y con problemas de competitividad y necesidad de financiación, como el
nuestro, se centra en la reducción de los costes salariales y laborales. Esto, además de ser socialmente injusto, es
un profundo error que, entre otras cosas, provocará la caída de la demanda interna y fomentará la divergencia
económica y social entre los países de la UE.
Creemos que hay que avanzar hacia un gobierno económico de la UE que se base en los valores y principios del
Modelo Social Europeo que están inscritos en el Tratado de Lisboa, a pesar de que los responsables políticos
europeos lleven bastante tiempo caminando en sentido contrario.
Nunca en la historia del proceso de construcción política europeo se había producido una combinación de
decisiones políticas que ataca a los salarios, las prestaciones sociales y los servicios públicos, al tiempo que
problemas tan esenciales como el paro, la precariedad en el empleo y el aumento de la pobreza y las desigualdades
sociales son considerados secundarios. La salida de la crisis se está rigiendo en Europa, a partir de las bases
ideológicas de la economía política que la produjo.
Por tanto defendemos que el elemento básico, central, para generar empleo es el “gasto”, tanto público como
privado, que significa también, reinversión de beneficios, fiscalidad, control de precios, etc., pero junto con el
“desembolso” están las políticas de empleo que han de servir para facilitar el encuentro entre la demanda y la oferta
de puestos de trabajo. Estos elementos están incluidos en el Pacto por el Empleo elaborado y promovido por UGT y
CCOO.
Valoración de UGT y CCOO. Plan de acción para jóvenes
La evolución tan desfavorable registrada en el empleo durante este período de crisis económica evidencia que el
mercado español de trabajo se caracteriza por una excesiva e injustificada flexibilidad externa, que permite e incluso
incentiva el que la adaptación de las empresas en los cambios de ciclo se encauce fundamentalmente vía ajuste del
empleo, expresiva de una muy reducida responsabilidad social empresarial, en lugar de mediante otros dispositivos,
como los asociados a las medidas de flexibilidad interna, capaces además de mantener unos más altos volúmenes
de empleo.
El tejido productivo español está construido sobre unas bases tecnológicas, de innovación y formación muy débiles,
que lo abocan reiteradamente a una estrategia de competitividad de reducción de costes salariales. Y ello se ha
logrado y se sigue logrando empresarialmente con elementos de desregulación (autónomos), de externalización de
riesgos (subcontratas, Empresas de Trabajo Temporal y empresas de servicios integrales) o de elevada flexibilidad
externa (contratación temporal o despido automático). Se trata de un modelo de relaciones laborales que es
coherente con un tejido productivo en el que la valoración del capital humano ha sido lisa y llanamente sustituida por
la dura concepción del trabajo como una mercancía que es preciso obtener y de la que conviene desprenderse con
los costes más bajos posibles. Probablemente, la persistencia de unas muy elevadas tasas de temporalidad y la
resistencia a su disminución ilustran de manera ejemplar el lugar periférico y marginal en el que se ha alojado el
trabajo y, por derivación, los trabajadores.
La población joven está siendo la principal víctima de la actual coyuntura. La problemática que experimentan los y
las jóvenes españoles en el contexto de crisis económica que arrecia en nuestro país es especialmente dramática.
Además, la situación de desempleo de una parte significativa del colectivo de jóvenes es estructural.
En estas condiciones es necesario dotarse de un modelo que debe atender de forma paralela las características y
necesidades de las empresas y de las personas jóvenes. Un modelo que ha de posibilitar la cualificación de la
población joven que lo necesite, en nuevas competencias relacionadas con la modernización de los sectores
existentes, así como en actividades emergentes que favorecen el cambio de modelo productivo y la generación de
empleo.
Uno de los instrumentos para alcanzar la nueva estructura productiva deseada será la mejora de la cualificación
profesional a través de la formación para el empleo, pues ello facilitará la adaptación a los cambios que se
produzcan en nuestro sistema productivo.
La política activa de empleo, desde la perspectiva de la formación y recualificación, y el apoyo a iniciativas de
creación de empleo en sectores con proyección de futuro (nuevos nichos de empleo de calidad), apoyadas en el
mantenimiento del Estado de Bienestar, son mecanismos también idóneos para el cambio de modelo productivo y la
creación de empleo de calidad.
Los SPE han de jugar un papel importante a la hora de reforzar la Información y Orientación.
La puesta en marcha de distintas vías de intervención temprana por los SPE para las personas desempleadas debe
tener como objetivo fundamental la ampliación y mejora de las capacidades y cualificaciones de las personas
demandantes de empleo. Para ello resulta básica la formación profesional para el empleo, ajustando sus contenidos
a
Valoración de UGT y CCOO. Plan de acción para jóvenes
las demandas del sistema productivo. Un ajuste que debe fundamentarse en una labor previa de detección y
análisis de las características y necesidades de cada territorio.
El eje central de las políticas activas debe pasar, pues, por el fortalecimiento de la intermediación laboral desde los
SPE, dotándolos de más recursos tanto humanos como materiales, reorientando e impulsando políticas de
formación y empleo.
En cuanto a la propuesta de la CE al Gobierno de España (que desconocemos en el momento de realizar estas
valoraciones), con respecto a la utilización de Fondos Estructurales para focalizar medidas destinadas a jóvenes y a
las pequeñas y medianas empresas (PYMES), deberíamos haber conocido previamente de qué asignación
presupuestaria se trata, si está dentro del marco financiero aprobado para España para el período 2007-2013. Con
ese mismo objetivo, también se deberá poner especial atención en la evaluación de las acciones específicas
realizadas, a fin de poder contar con el conocimiento de experiencias concretas que hayan dado buenos resultados
y poder así extenderlas.
Asimismo, consideramos que en la actual coyuntura, con continuos recortes presupuestarios de inversión pública, si
no se cambia la actual normativa y se agiliza los mecanismos de ayuda que rigen a los Fondos Estructurales, ni se
amplia la tasa de cofinanciación, difícilmente se podrá llevar a cabo iniciativas a corto y medio plazo que constituyan
la base para cambiar la situación de los jóvenes y de las PYMES. Además consideramos que las medidas de apoyo
para las pequeñas y medianas empresas deben tener como requisito complementario la creación de empleo neto.
La CE presentó la Comunicación “Iniciativa sobre las perspectivas de empleo de los jóvenes”, el 20/12/2011. En la
reunión oficial de presentación la Confederación Europea de Sindicatos (CES) pidió la participación de los
interlocutores sociales en el ámbito nacional en la aplicación de la Iniciativa. Así lo asumió la CE.
En relación con la Comunicación, estamos de acuerdo en que se preste una atención específica al desempleo de los jóvenes. Nos parece importantísima cualquier iniciativa comunitaria en este sentido. Como igualmente nos
parecían muy importantes las iniciativas descritas en:
-El Libro Blanco sobre la juventud (2001).
-Convención de jóvenes (2002).
-El “Youth Pact” de la Estrategia de Lisboa (2006).
-La iniciativa emblemática “Juventud en Movimiento” de la Estrategia EU 2020
(2010).
-Iniciativas NUNCA puestas en marcha en los Estados Miembros.
Por consiguiente, si la Iniciativa presentada el pasado diciembre, objeto de la reunión de 23 de febrero en Moncloa,
se parece a las anteriores: sin movilizar realmente recursos financieros, sin objetivos concretos y sin definir el
seguimiento y participación de los interlocutores sociales (tanto en el ámbito comunitario como en el nacional),
mucho nos tememos que esta Iniciativa será otro “brindis al sol”.
El documento no contiene ni una línea referida a la “calidad” del empleo de jóvenes, sólo se refiere a “más
empleos”, obviando uno de los problemas fundamentales de la economía europea: la capacidad de generación de
mejores empleos que los “mini jobs”, “los falsos aprendices”, y la precariedad y vulnerabilidad por doquier.

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